¿Por qué la mayoría de ascensores tienen espejos?

Más de uno nos habremos preguntado lo mismo cuando subimos en el ascensor: ¿por qué prácticamente todos los ascensores tienen espejos? Quizá no todos los tengan, pero sin duda la gran mayoría sí. ¿Cuál es la razón? En el fondo es bastante simple.

¿Por qué los ascensores tienen espejos?

Como todo en esta vida, tiene que haber algún sentido. Para hallar la respuesta a esta pregunta, tendremos que viajar al pasado. Más concretamente a la época de la Revolución Industrial, en la segunda mitad del siglo XVIII.

Con la llegada de esta nueva época, donde la tecnología y la ciencia avanzaban a un ritmo nunca antes visto, se empezaron a construir nuevos edificios, más complejos que los anteriores y mucho más grandes, para poder almacenar todas las máquinas que necesitaban las fábricas. Estos nuevos edificios eran también cada vez más altos, por lo que los ascensores se convirtieron en algo común y necesario. Los ascensores, al ser algo completamente nuevo, eran muy simples, primitivos y lentos. Tan lentos que la gente se quejaba constantemente.

Entonces los ingenieros se pusieron en marcha: había que mejorar aquellos ascensores haciéndolos más rápidos y seguros. Sin embargo, era una tarea complicada y costosa. Los ingenieros se percataron de algo interesante, a pesar de haber mejorado los ascensores, la gente seguía quejándose de lo lentos que eran. Un hombre propuso hacer justo lo contrario, quizá el problema no estaba en los ascensores, sino en la gente. Y resultó ser que aquel era el verdadero problema.

Hagamos un simple ejercicio: nos sentamos y miramos a la pared durante 2 minutos. ¿Qué sucede? Pues que nos aburrimos muchísimo. El tiempo se alarga cuando no tenemos nada que hacer, nos engañamos a nosotros mismos. Cuando hacemos algo placentero, el tiempo vuela, engañar a nuestra percepción del tiempo es bastante sencillo. A todo esto, hay que sumarle el hecho de que mucha gente tenía miedo a las alturas: cuando estás preocupado, ansioso o tienes miedo de algo, el tiempo pasa aún más lento.

Entonces, lo único que había que hacer era engañar a la persona que usase el ascensor. Poniendo un espejo, la persona estaría ocupada arreglándose, o haciendo cualquier otra cosa. Lo importante era que el foco de atención estuviese en el espejo, y no en la situación del pasajero.

Los ascensores tienen espejos para engañar a nuestros sentidos: estamos ocupados mirándonos a nosotros mismos y así conseguimos la impresión de que el ascensor es más rápido de lo que realmente es.

El espejo proporciona, a su vez, otra ventaja. Los claustrofóbicos son aquelas personas que le tienen pánico a los lugares cerrados, para ellos, un ascensor es sin duda uno de los peores lugares en los que pueden estar. El espejo engaña nuestros sentidos, haciendo parecer que la sala es el doble de grande por el reflejo del cristal, y así nuestros amigos claustrofóbicos pueden estar un poco más a gusto. Por todas estas razones, la mayoría de ascensores tienen espejos.

¡Qué Curioso!


Fuentes