La infernal Isla del Diablo

La Isla del Diablo es una isla perteneciente a la Guyana Francesa mundialmente conocida por la tarea que realizaba: servía como isla prisión para los prisioneros franceses más peligrosos.

Isla del Diablo

Pero la cosa no termina ahí, la isla se ha ganado el apodo de “Isla del Diablo” e “Infierno Verde” por una razón, y es que los presos enviados aquí sufrían la denominada “Guillotina Seca“.

La Guillotina Seca

¿Qué es la Guillotina Seca? ¿A qué se debe este nombre?

La Guillotina Seca no es más que el apodo que Charles W. Furlong dio a la Isla del Diablo.  Cierto libro popular se llama de igual manera, y narra la vida de René Belbenoit, que fue condenado por varios robos y conducido a la prisión francesa de este artículo.

Sin embargo, el nombre es acertado, ya que la prisión gozaba de muy mala fama e inspriaba temor incluso a los criminales más valerosos. La única forma de huir de aquella prisión era a través del mar o de la jungla. En el mar habitaban numerosos tiburones y era demasiado arriesgado aventurarse con una balsa mal hecha (aunque algún que otro prisionero logro huir de esta manera), la única que se podría construir en la isla prisión. La jungla era espesa e impenetrable, aventurarse en ella estando malherido y desnutrido significaba una muerte segura. Pero si se huía, era para no volver: al huir se te confinaba en solitario, tortura psicológica. Al primer intento, 2 años de confinamiento, al segundo, 5 años. Se entiende la idea.

Los prisioneros eran obligados a realizar trabajos forzados. Por ejemplo, debían cortar un metro cúbico de leña al día, de lo contrario solo les daban un mísero pedazo de pan para pasar el día. Otros prisioneros trabajaban en la “Route Zero” o Ruta Cero: un camino que en 40 años de trabajos forzados no llegaba ni a los 25 kilómetros de longitud.

Pero todo podía ser aún peor, los presos que rompían las reglas o que habían perdido la cordura eran sentenciados a permanecer en una isla cercana: la isla de Saint Joseph. La isla era conocida por los prisioneros como la devoradora de hombres, por la sencilla razón de que nadie salía con vida de allí. Los presos eran encarcelados en jaulas sumidas en la oscuridad y no tenían permitido hablar. Tras unos años se volvían completamente locos.

De los más de 80.000 presos enviados a la Isla del Diablo, solo unos pocos sobrevivieron: el 40% de las personas perdía la vida en el primer año. La isla prisión fue cerrada en 1952, y los prisioneros fueron expatriados a Francia.

A día de hoy la isla es un destino turístico, aunque no apto para los más sensibles.

¡Qué Curioso!


Fuentes